La Guerra de Troya es decir, lo que la posteridad llego a saber
por conducto de la Ilíada sobre este singular evento
es solo un aspecto, o un informe local, por decirlo así, de una
crisis mundial que azoto el mundo del Mediterraneo hacia finales del
segundo milenio y principios del primero aC: la Cultura Micénica
se desmoronó; el Imperio Hitita cayó; los "hicsos"
o "pueblos del mar" atacaron Egipto... en la estela de estos
conflictos paulatinamente emerigieron nuevos pueblos y nuevas nuevas
sociedades.
Un elemento de fundamental
importancia en el reordenamiento del mundo en sus estructuras políticas
y económicas fue un marcado sentido de agresión o conquista
territorial de los aqueos: bajo el mando del átrida Agamemnon,
jefe supremo de los aqueos, Troya fue atacada, y esto dio, como consecuencia,
la consolidación de identidades ilirias en diversas partes de
territorios de la Península Balcánica septentrional, además
de diversos movimientos migratorios aqueos —¿empresas comerciales?—
de Magna Grecia hacia los territorios de la Península
Balcanica meridional, que, en tiempo, llegó a conocerse como
la Hélade, o Grecia.
